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Cuando el futuro nos alcance

¿Desde qué fila quiere ver llegar al futuro?

Si algo me ha permitido el año que está por terminar, ha sido la posibilidad de explorar cómo va a ser el futuro e identificar algunos de los cambios y tendencias presentes en nuestro entorno, los cuales conformarán las oportunidades y amenazas de los años venideros.

Durante esta especie de año sabático que me he tomado, he dedicado bastante tiempo a leer, navegar por Internet, estudiar, viajar y, sobre todo, reflexionar.

Comparto con mis lectores algunos de los “hallazgos” que llamaron poderosamente mi atención, por el impacto que podrían llegar a tener en nuestra vida diaria:

  • La automatización y la inteligencia artificial están asumiendo el trabajo de millones de trabajadores, ayudando a solventar la situación de países en los que la población ha venido envejeciendo sistemáticamente, a la vez que destruyendo empleos. Japón posee ya más de 300.000 robots realizando funciones que antes llevaban a cabo seres humanos.
  • Mentes privilegiadas, como la del multimillonario Carlos Slim, consideran que no necesitamos trabajar más de tres días a la semana y que deberíamos dedicar los otros cuatro al ocio o a otras actividades, distintas a trabajar.
  • El laboratorio de políticas públicas sueco está realizando un experimento en ciudades como Göteborg, donde han reducido la jornada laboral de 8 a 6 horas en determinados centros de trabajo, manteniendo intacto el salario. Los resultados conseguidos hasta ahora son halagadores en cuanto a productividad y satisfacción laboral.
  • Según el sociólogo y economista Jeremy Rifkin, el cambio en el concepto de transporte -de la posesión de vehículos al acceso a la movilidad (coches compartidos)- acabará por suprimir el 90% de los automóviles, que son los responsables por un tercio de la producción de carbono en la atmósfera. La inmensa mayoría de los coches que queden serán eléctricos y sin conductor.
  • La energía coste cero ya no es una quimera, los avances en el desarrollo de las energías renovables están haciendo tambalearse el negocio de los combustibles tradicionales. Elon Musk (Tesla Motors) promete una potente batería capaz de almacenar, sin problemas, toda la energía renovable, pudiendo mantener un hogar durante una semana, con una sola carga. El uso masivo de la energía eólica en Alemania y Dinamarca, la producción de energía solar en China y la micro-turbina “made in Italy” apuntan en la misma dirección.
  • La petrolera estatal Aramco, de Arabia Saudita, la mayor productora de petróleo del mundo (10,5 millones de barriles/diarios), sacó a la venta el 5% de sus acciones, valorando a la empresa en 1,78 billones de euros, para financiar el denominado “Proyecto de la Visión de Arabia Saudí-2030”, cuyo principal objetivo es conseguir que ya en el 2020 el país pueda vivir sin el dichoso “oro negro”.
  • Experimentos en animales nos muestran que es posible no solo prolongar la vida, sino rejuvenecerla. Algunos optimistas hablan ya, incluso, de “curar la muerte”. ¡Sí, como lo lee! La muerte está siendo vista como una enfermedad de la cual podríamos curarnos y alcanzar la “amortalidad”.
  • Ray Kurtzweil, el inventor, futurista y director de ingeniería de Google, co-fundador de la Universidad de la Singularidad y poseedor de quince doctorados honoris causa, se toma cien pastillas diarias para llegar en condiciones al día en que se descubra como vivir por siempre.
  • Holanda estudia una ley de suicidio asistido, para ancianos que no quieren seguir viviendo y no solo por motivos de salud, sino por falta de motivación y sentido en sus vidas.
  • El mismo Kurtzweil pronostica que en el 2045 la potencia de cálculo de la inteligencia artificial será de mil millones de veces la de la inteligencia humana y que nuestra especie nunca será la misma. El físico teórico y astrofísico británico Stephen Hawking apoya esta tesis.
  • Se prevé que los ordenadores, tal como los conocemos hoy en día, desaparecerán. Habrá procesadores de información en todas partes: paredes, mesas, lentes intraoculares y superficies en general. Todos los objetos tendrán un chip.
  • Por la década del 2030 “nanobots” conectarán nuestro cerebro con la nube. En la próxima internet (brain net) llegaremos a descargar nuestros pensamientos directamente de nuestras cabezas a la red.
  • Más de ocho mil puntos azules se observan sobre la Antártida desde el espacio. Cada uno de ellos es un lago formado a partir de hielo derretido durante los últimos trece años, producto de la descongelación del casquete polar.
  • A la isla de Tangier en el estado de Virginia, Estados Unidos, le quedan unos 70 años de existencia, más o menos lo mismo que a las Maldivas, en el océano Índico o a Kiribati, al noroeste de Australia, como consecuencia del cambio climático y de la subida del nivel de los océanos. Dentro de un siglo, muchas ciudades costeras estarán bajo las aguas.
  • Amazon completó su primera entrega de un pedido mediante el uso de un dron, en Reino Unido, en apenas 13 minutos, desde el momento de la recepción de la orden de compra. El EHang 184 es el primer dron autónomo chino capaz de transportar a una persona.

“La población general no sabe lo que está ocurriendo y ni siquiera sabe que no lo    sabe”.
Noam Chomsky

A los trends antes reseñados me gustaría agregar dos más que pienso que tienen la potencialidad de hacernos cambiar aún más nuestra manera de concebir el mundo: uno son las llamadas ECM (Experiencias de Casi Muerte) y el otro, la incesante búsqueda de vida inteligente fuera de la Tierra:

  • Anita Moorjani, una descendiente de indios nacida en Singapur y educada en Hong Kong, que se desempeña como consultora intercultural de corporaciones multinacionales, tuvo una ECM luego de caer en coma, como consecuencia de un fallo multiorgánico total que le produjo un cáncer linfático. Al “regresar de la muerte”, lo primero que Anita hizo fue curarse a sí misma, documentar su vivencia y dedicarse a contar lo que vio “del otro lado”.

En su libro “Dying to be me” (Muriendo para ser yo) Anita describe nuestra existencia terrenal apenas como la punta del iceberg de nuestra potencialidad como seres humanos. Definitivamente una obra que bien valdría el esfuerzo revisar al plantearnos cómo va a ser el futuro y que podría también hacernos repensar nuestros paradigmas religiosos.

  • En una visita que realizara al Kennedy Space Center en Caño Cañaveral, vi publicados los objetivos del plan estratégico de la NASA para ese año, enunciados de la siguiente forma:

To improve life here (Mejorar la vida aquí). 

To extend life to there (Extender la vida allí). 

To find life beyond (Encontrar vida más allá).

Tomar consciencia de los inmensos recursos que dedica la primera potencia del mundo a lograr esos objetivos, me puso a pensar si nos hemos detenido a analizar suficientemente las tremendas implicaciones que tendría el éxito de la misión que se han propuesto cumplir.

Para los cultores de la Planificación Estratégica imaginar el futuro es tanto una pasión, como una necesidad. Pasión, porque suscita en nosotros un fuerte interés por conjeturar sobre el aspecto que tendrá la vida en el porvenir y los beneficios que podríamos obtener del hecho de poder develarlos anticipadamente, así fuera solo en parte. Necesidad, porque los productos y servicios del mañana estarán en función de la conformación que adopte la realidad en ese nuevo tiempo; de los “futuribles” o escenarios posibles dentro de los cuales nos moveremos.

Muchas son las cosas que están cambiando a nuestro alrededor y lo hacen de una manera acelerada y poco equitativa. Es decir, solo un puñado de países y organizaciones lideran este proceso que, sin embargo, acabará afectándonos a todos de manera diferente.

Tenemos la opción de elegir entre, ser espectadores pasivos de estos cambios y quedarnos en la última fila del teatro “a ver qué sucede”, o situarnos, por lo contrario, en la primera fila. E incluso, subirnos a la tarima para ser protagonistas de la obra.

Si elegimos la segunda opción, tendremos que dedicar parte de nuestro tiempo y de nuestros recursos a entender este nuevo ciclo de nuestra humanidad y trazarnos una visión de futuro y una hoja de ruta que nos ponga en la escena que avizoramos, bajo condiciones ventajosas.

El paso siguiente consistiría en dotarnos de las habilidades y las herramientas requeridas para tener éxito en ese entorno.

¡Bienvenido al futuro y un feliz año 2017!

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Vladimir Gómez Carpio
Consultor en procesos de transformación personal y organizativa
www.trinodus.com

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