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Consciencia y post it

¿Anda por ahí dejando su atención?

Imaginemos, por un momento, que nuestra consciencia fuese un bloc de pequeñas notas de papel auto adhesivo -Post it- y que cada vez que iniciáramos alguna actividad, dejáramos una nota con el nombre de la actividad en cuestión pegada a una pared de nuestra casa o de nuestro despacho y, junto a ella, un trocito de nuestra consciencia.

Si hiciéramos un inventario mental de cuántos post it hemos ido dejando por ahí en nuestra vida, debido a asuntos que iniciamos pero que nunca llegamos a concluir, el resultado podría sorprendernos.

Allí estaría aun pegado el post it de aquel curso de inglés que comenzamos de lo más entusiasmados, pero que nunca finalizamos. Y el del gimnasio que pagamos por adelantado para aprovechar el descuento, pero al que no asistimos después como habíamos programado.

También estaría el post it del lugar de ensueños que juramos visitar con nuestra pareja, pero que se quedó en simples intenciones. Y el de la visita prometida al amigo, que nunca llegamos a realizar. Al igual que el del informe de aquel trabajo que no concluimos y que el jefe dejó de solicitar. Junto al del libro ese tan interesante, que quedó a medio leer.

Y así, un sin fin de situaciones en las que empeñamos nuestra palabra y en las cuales quedaron atrapadas “unidades de atención”, “cuantos de  conciencia”.

Digo que quedaron atrapadas, porque en alguna parte de nuestra memoria permanece registrada toda promesa incumplida, todo plan inconcluso, todo ofrecimiento sin completar, así sea de manera inconsciente. Consumiendo parte de nuestra de atención y de nuestra vitalidad, ya que, excepto que seamos unos sociópatas y perdamos la noción de la importancia de nuestras obligaciones, en general todos llevamos una contabilidad interna de esas “cuentas por pagar” que se generan cada vez que empeñamos nuestra palabra, sin que exista una contrapartida en acción y en resultados.

El balance de esta contabilidad energética puede hacerse patente en nosotros a través de indicadores como:

  • Un bajo nivel de atención y de vitalidad
  • Una capacidad de logro disminuida
  • La pérdida de la confianza en nosotros, por parte de los demás
  • Inquietud interna, desasosiego y estrés

¿Ha pensado usted que una de las razones por la que todos los niños física y mentalmente sanos se muestran tan vivaces y activos, es precisamente porque no tienen “unidades de atención” atrapadas en el pasado?

“Porque su atención está completamente en el presente, al cual se entregan plenamente”.

En cambio, cuando observamos al adulto promedio, notamos como buena parte de su energía y de su atención se encuentra confiscadas, volcadas hacia adentro, en rememorar situaciones sin resolver del pasado, o proyectando situaciones futuras de carácter negativo, las cuales se fundamentan, probablemente, en experiencias pasadas insatisfactorias.

¿Qué podemos hacer para recuperar nuestra energía vital y la confianza perdida?

Las siguientes recomendaciones pueden ayudarle:

  • Cierre los ciclos abiertos de su vida y, si no puede asumir ciertas responsabilidades, hágalo saber a quienes esperan por usted; es preferible afrontar estas situaciones de una buena vez, que estar dándoles largas
  • No se comprometa a cosas que no va a poder cumplir; aprenda a decir ¡No!
  • Divida los grandes proyectos o actividades en tareas más manejables y fíjese metas diarias para cada una de ellas
  • Registre en qué invierte su tiempo y vea si esta distribución se corresponde con sus prioridades de vida
  • Dedique parte de su tiempo, cada día, a sus grandes objetivos personales, a aquellos que le apasionan

Seguir estas sencillas sugerencias harán su existencia más agradable y productiva, y puede que también le devuelvan parte de la frescura de sus primeros años de vida.

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Vladimir Gómez Carpio
Consultor en procesos de transformación personal y organizativa
www.trinodus.com

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