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¿Problemas? ¡Quíteles lo que sobra!

“Afrontando las situaciones-problema”

La maravillosa obra de arte que constituye el David de Miguel Ángel, emergió de un tosco bloque de mármol blanco, al que el genial artista tan solo “le quitó aquello que sobraba” -según sus propias palabras.

¿Podría ser éste un método para abordar nuestros problemas personales y de trabajo?

Parece ser que sí, ya que con mucha frecuencia ponemos tanto encima de una simple situación, que acabamos petrificándola, convirtiéndola en un problema; en un atasco.

¿Pero qué es eso que le añadimos a las situaciones que se nos presentan en nuestra vida que hace que las transformemos en problemas?

Pues nuestra carga emocional: nuestras expectativas, la no aceptación de la realidad, el tomarnos las cosas como “algo personal”, el relacionar las situaciones presentes con experiencias fallidas; además de otros elementos.

Una situación lo único que demanda de nosotros es respuesta, solución, sin implicarnos. Lo cual pasa por quitarle las connotaciones personales, ordenar los elementos que la conforman, idear cursos de acción y elegir aquel que mejor satisfaga nuestros criterios de solución.

Solo que este proceso racional, lógico y sistemático, frecuentemente se ve obstruido por ese añadido de carga afectiva que proyectamos en las situaciones, nuevamente, debido a nuestra emotividad.

Desde un punto de vista técnico, podríamos describir un problema mediante la siguiente fórmula:

Problema = Situación + Emotividad

Donde, por situación, entendemos ese “conjunto de factores o circunstancias que afectan a alguien o a algo en un determinado momento”; por emotividad, “la cualidad de ser particularmente sensible a las emociones; y por problema, “una situación en la que nos implicamos emocionalmente”.

De forma que el primer paso para la solución de problemas -siguiendo el método que nos sugiere Miguel Ángel- consistiría en quitarle todo aquello que le sobra; o sea, nuestra emotividad.

Una forma de sustraer la emotividad de las situaciones-problema es la técnica PNI, diseñada por el escritor y psicólogo maltés, Edward De Bono, en la que se realizan tres listas con:

  • Los aspectos positivos, o ventajosos de la situación
  • Los aspectos negativos, o inconvenientes
  • Los aspectos interesantes, o que valdría la pena explorar

Una vez completadas estas listas, habremos conseguido tomar cierta distancia del problema, salirnos un poco de él y verlo como una situación que demanda solución, ya que nos habremos abierto a lo positivo que puede encerrar y a lo interesante por explorar. Por otra parte, nuestra emotividad habrá quedado revelada, puesta en evidencia de forma concreta al listar lo negativo; que, a fin de cuentas, no es sino aquello que nos resulta amenazante de una situación, ya sea en el presente o en un supuesto futuro.

Llegado a este punto, de lo que se trata es de emplear alguna de las muchas herramientas que existen hoy en día para realizar decisiones y solucionar o mejorar situaciones (Ver herramientas).

Así que le invito a volverse un artista en su vida privada y profesional y a decidirse a no tener más problemas, sino tan solo situaciones, quitando de éstas todo lo que sobra; esa carga de emociones que les ponemos y que dificulta su solución.

Vladimir Gómez Carpio
Consultor en procesos de transformación personal y organizativa
www.trinodus.com

Copyright (c) 2015 Vladimir Gómez Carpio

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