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Carta de un empresario a Santa Claus

“El líder vicariante”.

Imagine que un empresario moderno hubiese decidido dejar dentro de los calcetines, que cuelgan en el poyete de su chimenea, una carta a Santa Claus, al Niño Jesús, o a los Reyes Magos -según fuera su creencia- en la que les formulara el siguiente pedido:

“Queridos xxx,

Este año me he portado bien, he llevado adelante mi empresa, entregando a tiempo los pedidos a mis clientes y pagando salarios justos a mis empleados.

Estoy al día con mis acreedores y dependo poco de préstamos, pues reinvierto casi todo lo que gano en el negocio.

He jugado limpio con el Estado y pagado mis impuestos como es debido, evitando facturar en “B”.

Además, he implementado medidas para preservar el ambiente, produciendo menos desechos y tenemos en marcha un proyecto de responsabilidad social, ayudando a financiar una escuelita en el barrio.

Ah, algo muy importante, renuncié a un jugoso contrato con el Estado porque el funcionario con el que trataba me pidió una comisión. Os confieso que al principio me afectó, porque estaba en juego una importante suma de dinero, pero cada día que pasa me siento mejor y más contento de no haber sido cómplice de un acto de corrupción.

Así que gracias por este año vivido. He logrado a través de mi oficio de emprendedor, ser mejor persona y siento, además, que en algo estoy contribuyendo al progreso de mi país.

Pero quiero pediros algunas cosillas más que necesito para el año que viene, en concreto estas tres:

  • Clientes exigentes
  • Competidores audaces
  • Empleados críticos

Quizás os sorprenda un poco mi pedido, pero es que he decidido convertirme en un líder vicariante. El término quizás os resulte extraño, por lo que os lo explico. En medicina, vicariante (Del latín vicarius, que reemplaza) se emplea como sinónimo de sustituto y se refiere a un órgano o función que desempeña el papel de otro órgano o de otra función deficiente.

Así que quiero transformarme en el nuevo tipo de líder que demandan estos tiempos. Y os digo por qué:

– El mundo ha cambiado muchísimo durante mi generación. ¡Todo va muy rápido! Hoy compito con compañías prácticamente de todo el planeta y los costes de algunas de ellas son verdaderamente inalcanzables.

– Hay empresas, líderes en ventas, que no tienen en su almacén los productos o activos que ofrecen, sino que los consiguen de otros, trabajando con cero stock. Y esto es debido a que uno de los negocios más impresionantes de estos tiempos, consiste en vincular capacidades ociosas con demandas insatisfechas; ya sea que éstas se encuentren cerca o muy lejos, pues la distancia hoy no es un problema.

– Los drones no solo pueden filmar cuanta actividad pública se realice, sino que llevarán paquetes a nuestras oficinas y a nuestras casas, de manera autónoma.

– Pronto los coches vendrán a buscarnos sin conductor y nos llevarán a nuestro destino de la misma forma, y la teletransportación va en vías de ser un proyecto viable.

– Los equipos informáticos compiten con la capacidad del cerebro y con la velocidad del pensamiento.

– Las multinacionales más grandes del orbe se dedican a explotar tecnologías punteras, procesando los billones de datos, imágenes y voces que recorren de punta a punta el planeta, en la infosfera, haciendo de ello uno de los negocios más rentables.

– Cientos de miles de jóvenes egresan cada año de los centros de estudio, con un nivel de preparación y una capacidad de análisis equiparable a la de los asesores y especialistas de otrora, y unas competencias digitales que intimidarían a los programadores de hace tan solo unas décadas.

– La productividad global aumenta, mientras que los empleos disminuyen, planteándonos si no es que necesitamos trabajar menos horas.

– La física cuántica, la electrónica, la cibernética, la tecnología genética y otras disciplinas, están redibujando la forma en que vivimos.

– La gente se identifica casi tanto con su red virtual como con su etnia, familia, o comunidad y algunas de estas redes sociales cuentan ya con una población que la sitúa entre las “naciones” más populosas del planeta.

– Grandes masas migratorias humanas se desplazan de un país a otro, cambiando la fisionomía de nuestras ciudades en un santiamén.

– El clima ya no es el mismo de antes y va modificando progresivamente tanto el rostro de la Tierra como nuestras sensaciones corporales.

Así que, como verán, sé que se está produciendo un gran cambio y que estoy, con mi empresa, en medio de él. No atisbo a imaginar cómo será el futuro, pero lo que sí sé es que será muy diferente, apasionante y que demanda de mí un comportamiento distinto al que he tenido hasta ahora.

Ya no es suficiente ser correcto, ahora cada día más debo ser actual. Por lo que no puedo continuar siendo el líder de siempre, he de mutar a otra especie diferente; similar en apariencia pero muy distinta en su proceder. He de constituirme en un líder vicariante y para acelerar mi cambio, si me concedéis los tres deseos que os pido, me comprometo a:

1. Más que evadir las quejas y reclamaciones de mis clientes (exigentes), salir a buscar sus opiniones, necesidades y expectativas. Y, por supuesto, conseguir la forma de satisfacerlas de manera eficiente, rápida y rentable.

2. Más que tratar de contrarrestar las acciones de mis competidores (audaces), veré en ellos maestros invaluables que me muestran un camino a seguir e imponen un nuevo ritmo a mis acciones. Me propongo estar a su altura, con productos, estrategias y modelos de negocio novedosos.

3. Más que decirle a mis empleados (críticos) lo que tienen que hacer, les preguntaré qué piensan que debemos hacer, ante los cambios que nos plantean estos tiempos. Y me volveré un líder receptivo, atento a sus ideas, así como un coach cercano y un negociador eficaz; capaz de lograr acuerdos que nos beneficien a todos.

Mi mundo cambió, y si la Navidad es un tiempo de cambios, os pido que me ayuden a transformarme en un nuevo líder; en el líder vicariante que demanda nuestra realidad actual, en continuo proceso de transformación.

Amén”.

Vladimir Gómez Carpio
Consultor en procesos de transformación personal y organizativa
www.trinodus.com

Copyright (c) 2015 Vladimir Gómez Carpio

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