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Valores, misión y visión; una vez más

“Alineando ideas para la expansión organizativa”.

Desde que Joel Barker sacó al aire su famoso video sobre el poder de una visión (The Power of Vision, 1990) la idea de publicar los enunciados estratégicos de una organización se fue expandiendo por todo el mundo corporativo. Por enunciados estratégicos entendemos el conjunto formado por los valores, la misión y la visión. 

En todo proceso de reflexión estratégica se definen o revisan estos tres enunciados que constituyen el marco conceptual de la planificación estratégica. No obstante, aunque existen varias formas de expresar estos textos-guía, es mucha la confusión reinante al respecto. He aquí algunas propuestas para su estandarización. 

Los valores representan las convicciones filosóficas fundamentales sobre cómo llevar a cabo el trabajo o el negocio. Ellos sirven de guían para las acciones y las decisiones de una organización. Son esos criterios que, de no ser seguidos, harían que el trabajo dejara de tener sentido para sus directivos, ya que contravendría sus sistemas de creencias. Dicho en otras palabras, si no se respetaran los valores, los directivos no querrían estar en el negocio.

Luego de revisar los valores de multitud de organizaciones en diferentes países y tipos de empresas, encontramos que éstos se repiten, que son casi siempre los mismos, independientemente de la organización de la que se trate. Responsabilidad, honestidad, trabajo en equipo, vocación de servicio y otros por el estilo, conforman la lista de los más votados. Si bien es cierto que al enunciar los valores no se busca que estos sean originales, sino que sirvan para establecer claramente lo permitido y lo prohibido en el comportamiento corporativo; permitiendo así sentar las bases para el desarrollo ético de la organización.

Al proclamar los valores, una organización hace explícito su compromiso de regirse por ellos, lo cual los vuelve exigibles. Los valores resultan decisivos en el forjado de la cultura organizativa, fomentando al mismo tiempo la gobernabilidad y propiciando la transparencia corporativa.

En cuanto a la misión, ésta es la función o cometido básico en que se encuentra empeñada una organización para satisfacer una demanda o requerimiento de la sociedad. La misión representa el ámbito de acción y expansión de una organización. Al expresar la misión debe comenzarse con un verbo de acción. Es decir, la misión es la gran tarea a realizar, a ejecutar y ella comprende todos los procesos de una organización. 

La misión responde a preguntas tales como:

  • ¿Qué hace o se proponer hacer una organización?
  • ¿Qué procesos principales debe realizar?
  • ¿Qué requisitos particulares se propone satisfacer?
  • ¿A qué tipo de clientes o usuarios pretende servir?

Algunas organizaciones incluyen en su declaración de misión a los valores, pero esto es algo opcional.

En cuanto a la visión, ésta expresa el estado que pretende alcanzar una organización, o sea, su versión mejorada (2.0). Es por ello que la visión ha de comenzar con el verbo “ser”, en infinitivo, y no con un verbo de acción

La misión ha de realizarse para que se pueda alcanzar la visión, pero esa no es la única condición para lograrla, además debe diseñarse y ejecutarse el plan estratégico.

El plan estratégico es un documento que contiene: los enunciados estratégicos, el análisis situacional, las estrategias y tácticas, los planes de acción y el sistema de seguimiento y control que servirán para conducir a la organización desde su situación actual o presente (1.0) hacia el nuevo estado, representado por la visión (2.0).

Para no quedarse solo en buenas intenciones, la visión ha de tener fecha de vencimiento o de caducidad, de forma que todo el mundo sepa por anticipado cuándo ha de alcanzarse y pueda comprometerse con ella.

Una de las formas más efectivas de expresar la visión es mediante los ejes de ambición. Un eje de ambición representa una dimensión o faceta de esa versión expandida de una organización. Algunos ejes habituales son: Ventas, beneficios, valor de marca, instalaciones, nuevos productos, etc.

Para poder evidenciar el avance en cada uno de los ejes de ambición es preciso contar con mediciones o indicadores que nos hagan saber cómo vamos en el proceso de alcanzar la visión.

Por cierto que los planes de acción que conforman el plan estratégico, que conducirá al logro de la visión, deben controlarse regularmente tanto en lo referente al cumplimiento de las acciones planificadas, como en cuanto al logro de las metas trazadas. Mediante un seguimiento cerrado podremos comprobar que, ejecutando las acciones deberían lograrse las metas, logrando las metas habrían de alcanzarse los objetivos y alcanzando los objetivos -de cada eje de ambición- se conseguiría la visión; el estado deseado.

La claridad en el manejo de los tres términos antes definidos facilita las comunicaciones en los grupos de trabajo, a la vez que asegura la alineación de los esfuerzos colectivos. De forma que bien vale el esfuerzo definirlos con claridad y evitar caer en ambigüedades en lo que, a fin de cuentas, determinará el destino de la organización.

Vladimir Gómez Carpio
Consultor en procesos de transformación personal y organizativa
www.trinodus.com

Copyright (c) 2015 Vladimir Gómez Carpio

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