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Para qué pensamos

“Hacer un mejor uso de nuestra máquina de pensar”.

Si hay algo que hacemos sin pensar, es precisamente pensar.

Empleamos nuestra máquina de producir pensamientos para muchas cosas, he aquí  algunas de ellas:

  1. Ordenar las ideas al comunicarnos con otros y lograr que nos comprendan.
  2. Acompañar mentalmente las acciones que realizamos (verbalizarlas).
  3. Cavilar, rumiar, dar vuelas en círculo en torno a ciertos temas.
  4. Discurrir, reflexionar acerca de algo.
  5. Indagar, aprender.
  6. Solucionar problemas.
  7. Crear, imaginar, generar nuevas ideas.
  8. Visualizar y atraer a nuestra vida lo que deseamos (personas, cosas, situaciones).
  9. Hacer auto-indagación, meditación.

De todas estas funciones las 1, 2 y 3 las realizamos por lo general de manera automática y representan un porcentaje muy alto de nuestra actividad mental durante el día. Las 4 y 5 requieren por lo general un mayor nivel de atención y las llevamos a cabo de forma deliberada, intencional, consumiendo algo menos de nuestro presupuesto mental.

Pero son definitivamente las cuatro últimas (6, 7, 8 y 9) las que quizás mejor justifiquen tener ese órgano maravilloso que se asienta sobre nuestro cuello, y en el cual parece residir toda nuestra actividad pensante, aunque, paradójicamente les dediquemos tan poco tiempo, debido a la concentración y al nivel de atención que demandan.

La solución de problemas es una de las actividades excelsas de la mente humana, mediante ella, criterios, alternativas, riesgos y recursos se combinan para establecer relaciones causales y elegir cursos de acción.

El proceso de imaginar ha dado a luz a las maravillosas creaciones artísticas, científicas y tecnológicas de nuestra humanidad, es el responsable de la creatividad y de la innovación en nuestras vidas.

A través de la visualización logramos emplear nuestro potencial creativo en el modelado de nuestro futuro, atrayendo las circunstancias propicias para que este se dé, conforme a nuestros designios. Y gracias a la auto-indagación podemos inquirir sobre la propia naturaleza de la mente para entender sus mecanismos, su manera de funcionar.

¿No resulta paradójico que dediquemos tan poco tiempo a entender cómo opera nuestro órgano del pensar, si mediante su uso es que conseguimos labrarnos nuestro destino?

Dedicar tiempo a la solución sistemática de problemas, a una actividad creativa, al  modelado de nuestro destino y a meditar, representa una de las mejorares maneras de utilizar nuestra mente. Dominemos las herramientas e incorporemos los hábitos que nos permitan llevarlo a cabo y saquemos mejor provecho del potencial de nuestra mente.

Para descargar este artículo en PDF haga clic en el siguiente enlace Art. 37 Blog

Vladimir Gómez Carpio
Consultor en procesos de transformación personal y organizativa
www.trinodus.com

Copyright (c) 2014 Vladimir Gómez Carpio

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